A veces (todo el tiempo) me quedo recordando aquel espejo donde hace un tiempo, muy lejano y carroñero, nos contemplábamos y me odio y te odio, por no cumplir esa promesa, de superar todas las barreras para alcanzar nuestras manos.
A veces cuando lloro y te dejo escapar en mis lágrimas, pienso lo mucho que necesito besarte esta mañana, lo triste de hacerlo, es que ya no los recuerdo, a medida que el reloj avanza empiezo a dudar si fuiste real o si eres un fantasma, tus caricias se borraron, aunque el corazón a veces sangra.
Tengo que dejarte ir, así seré libre

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